Miguel Fuentes
El dolor es una vocación. Aunque parezca extraño e incluso escandaloso para muchos oír afirmación semejante, es así y así debe ser comprendido por nosotros, los que hemos recibido la gracia de la fe. Jesús fue llamado, anticipadamente, por el profeta Isaías, 'Varón de dolores, acostumbrado al sufri-miento'; y todos nosotros hemos sido llamados por Dios Padre a hacernos 'conformes a la imagen de su Hijo'. El Padre Pío ha escrito: 'Ten por cierto que si a Dios un alma le es grata, más la pondrá a prueba. Por tanto, ¡coraje! y adelante siempre'. El Ángel de Fátima exhortaba a los pequeños pastorcitos: 'Aceptad y soportad con sumisión los sufrimientos que el Señor os envíe'.