Concepción Sánchez Labrador
¿Cómo era posible que una fi gura tallada en madera me estuviera diciendo que el tiempo se acababa, que debíamos irnos y que, así, sin más, me encontrara en África?¿Cómo era posible aparecer en un poblado africano y encontrar allí a veinte jóvenes de diferente físicos, razas y culturas, en medio de un ambiente tan dispar al suyo.¿Y cómo era posible que esos jóvenes fueran los hijos de los veinte hombres más poderosos del mundo?Todo era posible. Estaba pasando y las nubes estaban hablando:¡Teníamos que salvar la Tierra...!... NUESTRA TIERRA 10