John Barnett
El primer siglo de la era cristiana estaba llegando al final — los primeros tres Evangelios y las cartas de Pablo, Pedro, Santiago y Judas ya eran documentos preciosos de la iglesia esparcida por toda Asia menor. El Progreso del Evangelio relatado por Lucas en Hechos ya era la historia de una generación anterior.Con medio siglo de experiencia cristiana, con la creciente sombra de persecución sobre la iglesia y después de una vida entera meditando sobre aquellos tres maravillosos años en la compañía de Jesús, el único apóstol aún vivo, Juan, sintió el impulso de escribir el cuarto evangelio y la primera carta seguida por otras dos pequeñas. Muchos creen que la primera carta fue escrita para acompañar y presentar el evangelio. Por eso debemos leer el evangelio y la primer carta lado a lado.Juan escribió la primera carta como un tratado para combatir las actividades de falsos maestros que se habían apartado de la iglesia y trataban de seducir a los fieles. En ella trata de varias herejías que chocaron a la iglesia al final del primer siglo, especialmente el Gnosticismo. Por eso encontramos en los escritos de Juan, varias veces, la palabra «sabemos». Esa era una de sus afirmaciones favoritas. Juan estaba preocupado en enfatizar y definir cuál es el verdadero conocimiento de Dios. La segunda y la tercera carta fueron escritas a las iglesias locales.Pero más que todo, Juan es el apóstol del amor. Jerónimo relata que, cuando Juan, ya anciano, tenía que ser cargado para las reuniones cristianas, él solía repetir muchas veces «hijitos, ámense unos a los otros». Y este es el mensaje que Juan quiere transmitir a nosotros—«qué nos amemos porque él nos amó primero» 4